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JUL
13
2010
Publicado por: Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús en la categoría: Provincia
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Son contadas las veces en que nos encontramos en la obra escrita del P. Dehon con la palabra reconciliación o el infinitivo reconciliar en cuanto referidas a la obra de la salvación de Cristo. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que el P. Dehon no conozca ni use el concepto o la noción teológica de la reconciliación; de hecho, usa expresiones como: entregó su vida por nosotros, nos rescató, cargó con nuestros pecados, nos lavó en su sangre, nos redimió, nos rescató. Pongamos un breve ejemplo; refiriéndose el P. Dehon a la parábola del buen Samaritano, leyéndola nosotros en clave de reconciliación, escribe: “Él ha sido el buen samaritano en su vida mortal extendiendo por todas partes sus cuidados, sus consolaciones, socorriendo y sanando a todos los heridos y enfermos al borde del camino; es el corazón del Buen Pastor que busca la oveja perdida y que nos dice: venid a mí los que estéis afligidos o sufráis que yo os aliviaré” . Y mucho más significativas son sus palabras comentando esta misma parábola sacando conclusiones para nuestra vida: “El Buen Samaritano vierte sobre las heridas del malherido el vino y el aceite, el aceite de la consolación, que procede de un corazón movido por la caridad, y el vino de la fuerza que da buenos consejos y arranca las almas al pecado” ; y para su vida personal: “iré a Él, le mostraré mis heridas, sobre todo las heridas espirituales. Me colocará el aceite que suaviza y el vino que cicatriza. Él me aliviará, estoy seguro” . Evidentemente en estos textos no aparece la palabra reconciliación; pero quién puede poner en duda que el P. Dehon está usando la noción teológica de la reconciliación. |
LA RECONCILIACIÓN Y EL PADRE DEHON

