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Pablo Miñambres Barbero, natural de Pedrosillo de Alba, es diácono desde el 25 de abril de 2010. El sábado 28 de abril será ordenado sacerdote en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores por el obispo de Salamanca, D. Carlos López. Cuando en 2006 Pablo culminó el quinquenio teológico en la Universidad Pontificia de Salamanca fue destinado a Roma para continuar sus estudios eclesiásticos. En la Universidad Gregoriana se doctoró el año pasado defendiendo una tesis basada en la obra teológica, y de carácter eucarístico, del autor Xabier Zubiri. El presente curso, Pablo trabaja como profesor y animador pastoral en el Colegio-Seminario de Puente la Reina. Su comunidad religiosa y la Congregación de SCJ celebran con gozo este nuevo paso de entrega y generosidad que da Pablo, del que esperan que continúe ofreciendo a todos su valía y los dones que Dios le ha dado.
- Pablo, ¿cuál ha sido el camino que has recorrido desde tu infancia hasta llegar a la ordenación sacerdotal/diaconal?
De pequeño estudié de mi pueblo, Pedrosillo de Alba, y en Macotera, y posteriormente realicé el bachillerato en el Seminario de San Jerónimo de Alba de Tormes. Allí opté por ir al Noviciado de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús en Salamanca, donde hice mi profesión religiosa y completé los estudios de teología, además de vivir un periodo de experiencia comunitaria en Puente la Reina. Los últimos cinco años los he pasado en Roma realizando el doctorado en teología.
- Según tu opinión, ¿qué condiciones deben darse para que una persona pueda llegar a escuchar la invitación de Dios para consagrarse como religioso o sacerdote?
La llamada de Dios no tiene por qué surgir con unas condiciones determinadas. En eso, el Espíritu de Dios actúa con libertad absoluta. Cada persona es para Él alguien especial y da suficiente margen para la respuesta. Es claro que debe existir una llamada, una experiencia interior convincente e iluminadora, que dé sentido a un itinerario con indicios iniciales y un futuro esperanzador. Pero la constancia y el sacrificio están al orden del día, son la salvaguardia.
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El sábado 28 de abril, Mariano Gómez Bustos será ordenado diácono. La Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús se alegra de que un religioso suyo se comprometa así al servicio de la Iglesia, y se entregue a Dios como colaborador suyo en la extensión de su Reino. La eucaristía de ordenación tendrá lugar en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Salamanca. En la actualidad, Mariano, que cuenta con 32 años, trabaja como profesor y animador pastoral en el Colegio-Seminario Sagrado Corazón de Venta de Baños.
- Mariano, ¿cómo fue el inicio de tu vocación religiosa y ministerial?
Mi camino comienza en mi pueblo, Santa Teresa, acompañado de mi familia y de la gente que me rodeaba. Desde pequeño he estado vinculado al mundo eclesial, yendo a catequesis y siendo monaguillo, en mi parroquia. Hasta los nueve años estudié en mi pueblo, pero mis padres querían que tuviera mejor formación académica, humana y cristiana, y decidieron, aunque costara, que saliera del pueblo y viniera a Venta de Baños a estudiar.
- ¿Por qué fuiste a Venta de Baños?
Por aquel entonces, los Padres Reparadores de Alba de Tormes colaboraban con el párroco de mi pueblo en la catequesis y en la celebración de la eucaristía, y por medio de ellos vine a conocer Venta de Baños y a comenzar una nueva etapa de mi vida. Aquí estudié cuatro años en los que fui muy feliz. También iba creciendo y madurando en los diferentes aspectos de mi persona. Me sentí muy querido por los formadores que tuve y que me ayudaron mucho en mi trayectoria.
- ¿Dónde viviste tu adolescencia?
Cuando terminé en Venta de Baños pasé a hacer el BUP y el COU al Seminario de Alba de Tormes, San Jerónimo. Allí viví una experiencia más profunda en la oración y en la convivencia. Al terminar COU, después de un tiempo de reflexión y meditación, con dudas y miedos, decidí aprovechar la oportunidad que tenía de empezar algo nuevo, novedoso y distinto como era el año de Noviciado en Salamanca.
- ¿Qué supuso para ti el iniciar el Noviciado y la vida religiosa?
El primer año en la comunidad de formación de los Padres Reparadores en Salamanca, el año de Noviciado, fue un año de descubrimientos personales, y de conocimiento de la vida religiosa y del Fundador de la Congregación, el P. Dehon. Supuso afianzar en mí el conocimiento y la experiencia de Dios; el conocerme más a mí mismo; el saber ver a Dios en los demás y en los acontecimientos de mi vida. Después del año de Noviciado hice la Primera Profesión dando un paso más en mi camino hacia un mayor compromiso con Dios. También empecé a estudiar la carrera de Teología.
- Cuéntanos ¿qué has hecho desde entonces?
Tras pasar tres años estudiando en Salamanca, me destinaron a la comunidad del Seminario de Alba de Tormes, para tener la experiencia comunitaria fuera de la casa de formación. Después de dos años, volví a Salamanca donde terminé la carrera en un año. Después fui destinado al Colegio-Seminario Sagrado Corazón de Venta de Baños donde me encuentro actualmente. Después de varios años aquí hice mi Profesión Perpetua, el compromiso definitivo de vivir como religioso en esta Congregación.
- ¿Cómo te sientes ahora que vas a dar un paso tan importante?
En estos momentos es para mí un gran privilegio estar en la misma comunidad y en el mismo Colegio-Seminario donde estuve de pequeño, algo que me hacer recordar muchas de las cosas que yo viví, aunque externamente haya habido muchos cambios. Para mí lo más importante es vivir y compartir con alegría e ilusión aquello que soy y realizo día a día con alumnos, profesores y con mi comunidad religiosa. Siento además que Dios me da la fuerza para seguir adelante haciendo su Palabra viva en medio de la sociedad de hoy.
- Finalmente, según tu opinión, ¿qué condiciones deben darse para que una persona pueda llegar a escuchar la invitación de Dios para consagrarse a Él como religioso o sacerdote?
Algo que creo que debe darse en las personas para escuchar a Dios es sentir que somos imperfectos, pecadores, y que tenemos necesidad de Él en nuestra propia vida. Dios nos ama como somos, nos abraza desde nuestra imperfección, nuestra fragilidad y limitación. Para poder llegar a escuchar a Dios, lo más importante es abrir el corazón y dejar que Dios entre y forme parte de nuestra vida, que esté presente en nuestro día a día y nos dejemos moldear poco a poco por ÉL, escuchando su Palabra, ofreciendo nuestra vida y viendo que cada acontecimiento nos hable de Él. Si nos dejamos amar por Dios, Él nos llevará por caminos impensables para nosotros. Lo importante es no tener miedo a entregarse, fiarse y querer dar la vida al servicio de los demás.
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Hace algo más un año entrevistábamos a Eduardo Gómez Martín con ocasión de su ordenación como diácono. El pasado 26 de noviembre de 2012, en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, el obispo de Salamanca, D. Carlos López, ordenaba sacerdote a este joven religioso de la Congregación de los Padres Reparadores. Una vez más, Eduardo ha respondido a nuestras preguntas:
- Ahora que tu vocación se está haciendo realidad, ¿puedes decirnos dónde has encontrado la ayuda para llegar hasta aquí?
En tres cosas fundamentalmente. En primer lugar en mi familia que desde el principio ha estado siempre muy cerca, animándome a entregar la vida de este modo. En segundo lugar en mis hermanos reparadores, mi otra familia, como dije en la homilía de mi primera misa. Ellos han sido realmente quienes han compartido conmigo la vida; momentos de alegría, tristeza, preocupación, trabajo, etc. Con ellos he aprendido a ser reparador y, ahora, sacerdote. En tercer lugar, y no por eso menos importante, sino al contrario, en la fe. Si no hubiera sentido durante toda mi vida a Dios caminando junto a mí, nunca hubiera tenido la certeza que este camino hace realmente feliz.
- ¿Cómo ha cambiado tu vida después de la ordenación sacerdotal?
El día siguiente a la ordenación, me levanté por la mañana, me miré al espejo, una y otra vez, de un lado y de otro, me subí a la báscula, me asomé por la ventana y… nada había cambiado. Grité: ¡soy el mismo!, ¡la vida sigue, menos mal! Eso sí, con una tarea más, y no me estoy refiriendo a “decir misa”. Con la ordenación sacerdotal, y no me preguntéis por qué, uno sabe que tiene como tarea pendiente conformar su vida con la de Jesucristo. ¿A qué me refiero? Pues que ser sacerdote no es una profesión más, sino un modo de vivir que tiene que reflejar necesariamente la presencia de Jesús en la tierra, por muy indigno que sea uno. Es un misterio. Cada día, cuando celebro la Eucaristía, pido al Señor parecerme más a Él, sobre todo, sintiendo en cada momento como Él sintió.
- El pasado mes de agosto participaste activamente en la Jornada Mundial de la Juventud, ¿qué recuerdos te quedan de aquellos días de fe, juventud y entusiasmo cristiano?
Después de lo vivido este verano me sigo preguntando: ¿por qué razón los jóvenes responden masivamente a los encuentros con el Papa? Al principio podríamos pensar que era la personalidad de Juan Pablo II la que convocaba, y ahora ¿cuál es el motivo? Para mí está muy claro, el Espíritu Santo existe y supera a cualquier figura humana, incluso a la del Papa. Dios sigue estando presente en su Iglesia y, aún en tiempos de secularismo feroz, Jesucristo es luz, guía y razón por la que entregar la vida por completo.
- Este curso continúas trabajando en ESIC, la escuela de Marketing de los Padres Reparadores. Además de la docencia, ¿cuál es tu labor allí?
Es mi segundo año trabajando en ESIC. Además de impartir las asignaturas de Pensamiento Social Cristiano y Sociología de la Empresa, soy tutor académico de tres grupos de 1º de Grado en Marketing y, estoy encargado de la actividad pastoral del centro. En estos momentos, en la Escuela, estamos implicados de lleno en tres actividades pastorales: la Fundación Orbayu, que concede microcréditos para el desarrollo de pequeñas empresas en el tercer mundo; la propuesta de Voluntariado misionero para alumnos y profesores; y, la oferta de grupos de reflexión cristiana para aquellos que quieran compartir fe y vida, también en la universidad. A parte de todas las actividades que se puedan organizar, lo más importante es estar presente, escuchar y acompañar la historia de cada uno de los chicos y chicas que pasan cada día por allí. Apasionante.
- El nuevo año 2012 ha dado la bienvenida a una nueva publicación religiosa, scj.es. ¿Qué rasgos definen a esta nueva revista?
Con la nueva revista: scj.es: Revista de la Familia Dehoniana nos lanzamos a una “nueva aventura”. Queremos que sea nuestro vehículo de comunicación, el “instrumento” para dar a conocer lo que es la Iglesia y nuestra Congregación, con un contenido cristiano y espiritual que nos una con nuestra gente: familias, comunidades educativas, bienhechores y amigos; así como también con aquellos que algún día la tengan entre sus manos. Queremos que sea un medio cuidado y precioso para seguir dialogando nuestra fe con la cultura del siglo XXI.
- Nunca olvidas tus raíces, procedes de Alba de Tormes, donde vive tu familia. Allí, en Alba, se están preparando los Centenarios teresianos de 2014 y 2015. ¿Qué crees que pueden aportar estas conmemoraciones?
La confluencia de estos Centenarios teresianos en 2014 y 2015 (el cuarto de su beatificación y del voto de Alba, y el quinto de su nacimiento), nos brinda una ocasión única a todos para volver sobre la figura y el legado de Teresa. Pienso que no estamos hablando de un acontecimiento puntual. La importancia creciente de Teresa de Jesús en los ámbitos culturales, literarios, religiosos, espirituales y místicos, están poniendo en movimiento a muchos grupos y personas de todo el mundo, que miran a Alba de Tormes, Ávila y Salamanca, como focos de cultura y espiritualidad. Hemos de aprovecharlo. Teresa de Jesús, además de movernos a la devoción, ha de ayudarnos a vivir con intensidad la vida cristiana. Ella nos demostró que se puede ser profundamente cristiano y hombre o mujer de nuestro tiempo. No existe incompatibilidad.
- Y finalmente, retomando las razones de esta entrevista… ¿qué te motiva más para desarrollar tu ministerio ordenado dentro de la Iglesia?, ¿qué da sentido hoy a tu vocación?
Lo que más me motiva para ser cada día lo que soy es ver que los hombres andamos muchas veces como ovejas sin pastor. Estamos muy perdidos, no sabemos lo que queremos; como dice el salmo: “el corazón del hombre… ¿quién lo entenderá?”. Necesitamos dar razones de nuestra fe, renovar nuestro bautismo, demostrar al mundo que hay una Buena Noticia por resonar, decir que nuestro Dios es amigo y no enemigo. Hay mucho por hacer, muchas personas están pasando grandes dificultades… ¿quién va a seguir diciendo que Dios existe? ¿Quién va a gritar al mundo que el dolor, la muerte, la soledad, la enfermedad, la marginación, no tienen la última palabra? ¿Quién? Cada uno de nosotros, tú y yo también.

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ENTREVISTA A ÁNGEL ALINDADO HERNÁNDEZ, scj.
El diácono Ángel Alindado Hernández (30 años), aunque nació en Baracaldo (Vizcaya), se considera de Alba de Tormes, pues allí ha vivido desde pequeño y de Alba es toda su familia. Desde 1999 es religioso de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. El 13 de junio de 2009 fue ordenado diácono, y el 27 de noviembre de 2010 recibirá la ordenación sacerdotal en la parroquia del Buen Suceso de Madrid. Es profesor, tutor, y coordina distintas actividades pastorales y de acompañamiento a niños y jóvenes en el Colegio Fray Luis de León, que los Padres Reparadores tienen en la capital.
- Ángel, después de casi año y medio desempeñando la función de diácono, ¿cuál ha sido tu experiencia en este tiempo?
Para mí ha sido un tiempo excepcional. En todo este año y medio he podido ejercer el diaconado en diferentes lugares, celebraciones y comunidades. Ha sido una experiencia muy rica poder ser diácono en la celebración de la Eucaristía, en celebraciones de la Palabra, acompañando a jóvenes y niños y a las familias que perdían a sus seres queridos, celebraban su matrimonio o un bautizo. Al principio te resulta extraño el lugar en el que te colocas, al frente de la comunidad en una celebración. Pero si partes de la idea de que el centro de la celebración no eres tú, las cosas cambian, como si estuvieras siempre en un segundo plano, dejando el principal para Dios. Así lo he vivido y lo intentaré vivir como sacerdote.
- Suponemos que habrás esperado con impaciencia el día de tu ordenación sacerdotal, pero dinos, para los no iniciados en la materia, ¿qué diferencias hay entre ser diácono y ser sacerdote?
Como diácono eres el “servidor” de la Palabra y del altar. Es decir, proclamas el Evangelio en una celebración y tienes la función de preparar el altar para la Eucaristía. También puedes presidir la celebración de diferentes sacramentos como el Bautismo y el Matrimonio. Como sacerdote puedes celebrar algunos sacramentos que como diácono no puedes: la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación y la Unción de enfermos. Mucha gente entiende el diaconado como si fueras “algo menos que cura” como alguna vez me dicen. Pero no es así: desde el principio los diáconos han tenido una función específica dentro de la Iglesia. Ya sabes que también hay diáconos permanentes, y eso no significa que sean menos que los sacerdotes. Dentro de las diócesis desempeñan una labor concreta y dependen directamente del obispo. En mi caso el diaconado sí que preparaba el terreno para el sacerdocio, pero siempre me lo he tomado como un tiempo que tenía sentido en sí mismo y no por lo que iba a venir o por lo que iba a ser.
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ORDENACIÓN DE DIÁCONO DE EDUARDO GÓMEZ MARTÍN, scj
Eduardo Gómez Martín (28 años), natural de Alba de Tormes, es religioso de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (SCJ) desde 2001. Será ordenado diácono el 27 de noviembre en la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso de Madrid por monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. En esa misma celebración, el ahora diácono, Ángel Alindado Hernández, será ordenado presbítero. Desde este curso Eduardo, está destinado como Secretario de la Curia Provincial y es profesor en ESIC-Pozuelo de Alarcón.
- Dínos, Eduardo, ¿qué supone para tí, ser ordenado diácono?
Pues como decirlo, supone un regalo grande. Es un momento especial en mi vida que me da la posibilidad de servir mejor a la Iglesia. Hay mucha gente que necesita escuchar una buena noticia, una palabra de ánimo, aliento y esperanza.
- ¿Qué raíces te unen a Alba de Tormes?
Me unen las raíces naturales, es decir, la familia, los amigos, la gente conocida… que me han apoyado, de un modo o de otro, durante todos los momentos de mi vida y han hecho posible que hoy pueda dar un paso como éste. No es que sea un gran paso, aunque en nuestros días resuene de un modo especial, simplemente es una forma de entregar la vida como otras muchas.
- ¿Cuál ha sido tu recorrido desde que acabaste tu etapa educativa en el Seminario San Jerónimo hasta el día de hoy?
Después de mi etapa en San Jerónimo decidí ir al noviciado de los PP. Reparadores, con quienes había crecido los últimos años. Después, sentí una llamada especial para entregar mi vida al Señor y al Reino e hice la primera profesión religiosa como reparador. Tras tres años de formación inicial y comenzar a estudiar Teología, me destinaron durante dos años a un colegio-seminario en Puente la Reina como formador y acompañante de algunos chavales. Posteriormente volví a Salamanca, a la casa de formación, y allí terminé los estudios teológicos para empezar la licenciatura en Derecho canónico. A su término he sido destinado a Madrid, a la Curia provincial de los SCJ como secretario, donde me encuentro hoy.
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